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último apunte de diario (58) El lector desmemoriado. Releer libros
   
 
13/10/2019 | Carlos Taibo | El lector desmemoriado - |
www.carlostaibo.com (13 de octubre de 2019)
 
Soy poco amigo de releer libros. Supongo que desde joven me asaltó la idea de que, siendo la vida muy corta, lo suyo no era dar segundas oportunidades a quienes no habían provechado la primera. Ya sé que es un error. Si cambiamos con el paso del tiempo, nada más razonable que concluir que lo que nos gustó en su momento puede disgustarnos ahora, de la misma manera que lo que no nos agradó en el pasado puede resultarnos placentero, o al menos interesante, hoy en día. Me da, aun así, que en mi caso la operación de la relectura se ve indeleblemente lastrada por un hecho: comoquiera que -ya lo saben ustedes- soy un lector más bien desatento, no me queda sino concluir que la segunda lectura lo será por necesidad para peor, tanto más cuanto que soy consciente de que, o cambio de cuerpo, o nunca recuperaré la fascinación y la atención con que leía en la adolescencia y en la juventud.

Es verdad, con todo, que de algunas experiencias de relectura he salido bien parado. Me viene a la mente, una vez más, el Amor de perdição (Amor de perdición) de Camilo Castelo Branco: lloré desconsoladamente la segunda vez como había llorado la primera. Aunque supongo que si escarbase un poco en mis maltrechos recuerdos encontraría algún ejemplo más de reencuentros provechosos, lo cierto es que hoy sólo se me hacen presentes los que certifican sonoras decepciones tras la relectura de libros que muchos siglos atrás me habían parecido memorables. Ahí quedan los nombres de Roald Dahl, de Tom Sharpe o del primer John Le Carré (tres varones británicos, vaya usted a saber por qué). Si lo anterior es suficiente como para echarme atrás en el propósito de recuperar lo ya leído, agregaré que a ciencia cierta, y de asaltarme la tentación de trazar un plan de relectura, no sabría por qué libros habría de empezar: por los que me agradaron o, muy al contrario, por los que no me complacieron.

Bueno. Por una vez diré la verdad. La razón principal por la que detesto volver sobre lo que ya tuve la oportunidad de engullir en su momento es que en numerosas ocasiones –pruebas de imprenta, nuevas ediciones, traducciones a otras lenguas- he tenido que releer mis libros, tan amenos ellos. Mejor no se lo cuento.

 
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