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último apunte de diario (18) El lector desmemoriado. De la socialización patriótica y de la raza
   
 
18/11/2018 | Carlos Taibo | El lector desmemoriado - |
www.carlostaibo.com (18 de noviembre de 2018)
 
Propongo hoy al lector dos retratos de lo que significa el nacionalismo de Estado español, ese nacionalismo que, según una humorada, defendería una unidad de desatino en lo universal. El primero surge de una crónica que Josep Pla, el escritor catalán, hizo de una conferencia que pronunció, en el Ateneo madrileño, Joaquín Maurín, quien luego fue dirigente del POUM. Aunque durante un tiempo pensé que esa glosa se recogía en un libro de Pla titulado Madrid. El advenimiento de la república, parece que, antes bien, remite a un artículo suelto. Las cosas como fueren, y según el relato de Pla, la conferencia de Maurín provocó una salva continuada de aplausos. Maurín pidió la abolición de la propiedad privada, con aplausos continuados. Hizo otro tanto con los terratenientes; los aplausos siguieron. Reclamó la desaparición del ejército; más aplausos. Y concluyó pidiendo que se evaporase la propia Iglesia católica, con los aplausos consabidos. El momento crítico llegó cuando al pobre de Maurín se le ocurrió solicitar también, vaya ocurrencia, la desaparición de España. Se abrió camino un silencio sepulcral… ¡Ay de quien desconfía de los resultados de la socialización patriótica!

El segundo de los retratos procede del guión de una película muchas veces proyectada por nuestras autoridades. Me refiero a Raza, de José Luis Sáenz de Heredia. Sabido es que el guión en cuestión -lo recuperó Román Gubern en una edición crítica que es de la que me sirvo- lo escribió el propio general Franco, con el seudónimo de Jaime de Andrade. En un momento determinado recoge una conversación entre dos oficiales del ejército nacionalista durante la guerra civil. El uno le dice al otro, refiriéndose a los soldados españoles del ejército rival: “De todos modos, parece que son menos duros que los internacionales”. Su contertulio responde vehementemente: “No, los españoles son más bravos, y ¡qué satisfacción verlos valientes! Pecan los que los menosprecian: rebajan nuestra victoria e injurian a nuestra raza. Equivocados sí, pero valientes”. Que se quiten los brigadistas. Viva la raza y su bravura. Que al cabo es lo que importa. 
 
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