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último apunte de diario (13) El lector desmemoriado. La empatía de Sampedro
   
 
21/10/2018 | Carlos Taibo | El lector desmemoriado - |
www.carlostaibo.com (21 de octubre de 2018)
 
Cuando José Luis Sampedro cumplió 90 años fue objeto de un homenaje organizado, en Madrid, por el Círculo de Lectores. Al acto se asistía por invitación, de la que se benefició un centenar de personas. A unos cuantos se nos pidió que interviniésemos de forma breve y que glosásemos, a nuestro recto entender, la figura de Sampedro.

Creo que, a medida que el acto se desarrollaba, se abrió camino un acuerdo general en lo que hace a la idea de que, aquella tarde, Sampedro estaba sembrado. Escuchaba con atención cada una de nuestras intervenciones, las recogía en su réplica, les daba una vuelta y concluía con alguna frase de carácter sentencioso o humorístico. Los 90 años no parecían pesar en modo alguno en su capacidad de raciocinio y comunicación.

Un par de meses después del acto en cuestión quedé con José Luis Sampedro. Y, como no podía ser menos, le recordé con palabras de elogio sus intervenciones de entonces. Supongo que, mal que bien, mencioné la gratísima impresión que había producido una persona de su edad que, con la imaginación y el humor que arrastraba, no había perdido un ápice de sus capacidades de antaño. Seguro que me referí, también, a la paciencia que había mostrado a la hora de escuchar con atención las intervenciones de cada uno de los participantes y al pundonor del que había hecho gala cuando decidió darles respuesta de manera ingeniosa y personalizada. Sampedro me interrumpió rápidamente y me dijo: “Ay, ay, ay, Carlos, qué equivocado estás. No oía absolutamente nada de lo que decíais”.

Creo que lo que acabo de contar es una perfecta ilustración de lo que significa un concepto que sospecho a menudo manejamos con ligereza. Hablo de la “empatía”. Cuál no sería la empatía que producía José Luis Sampedro que uno pensaba, sin margen para la duda, que el maestro estaba respondiendo puntillosamente a unas palabras que no tenía la oportunidad –gajes de la edad- de escuchar. Pocas personas pueden presumir de eso.

 
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