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último apunte de diario (5) El lector desmemoriado. Una viajera ilustrada après la lettre
   
 
16/09/2018 | Carlos Taibo | El lector desmemoriado - |
www.carlostaibo.com (16 de septiembre de 2018)
 
Leo el bien sugerente y documentado Viaxeiros por Galicia, de mi primo Xan Arias-Andreu, el muñidor de la coruñesa editorial Trifolium. Me sirve para comprobar que era común que los viajeros ilustrados detestasen el caos y la insalubridad de los cascos viejos medievales. Debían ver en esos lugares todo lo que querían desterrar. Cómo ha cambiado, sin embargo, nuestra percepción de los hechos: las más de las veces, cuando decimos que una ciudad o un pueblo son bonitos, estamos pensando ante todo en esos barrios viejos bien conservados, con sus iglesias, sus callejuelas y sus plazas llenas de vida. Cuáles no serán, en paralelo, los desastres que hemos cometido en las últimas décadas que cualquier proyecto que acometieron nuestros antepasados –no hay que remontarse a los de la edad media- nos parece mejor.

Hace años anduve en busca, sin éxito, de una historia de los cánones estéticos en España. Sabemos hoy, mal que bien, y qué remedio, cuál es la valoración contemporánea del románico y del barroco. Pero, ¿cómo se percibían en el XIX el uno y el otro? ¿Qué juicio mereció en el XVIII la pintura de El Greco, o la de Velázquez? La arquitectura musulmana, o la mudéjar, ¿cómo se juzgaba en el siglo XVII? Me da que, de disponer de conocimientos pormenorizados sobre los cánones estéticos se acrecentaría, y notablemente, nuestra sabiduría en lo que hace a la condición de las sociedades propias de cada momento histórico. Y acaso nos prepararíamos para vislumbrar qué pensarán de nosotros -de nuestros gustos, naturales o impuestos- los integrantes de las generaciones venideras.

Recuerdo que cuando mi hija Ana tenía, qué sé yo, ocho o nueve años llegamos un mediodía, ella y yo, a la estación de tren de Compostela. Le pregunté dónde prefería comer, si en la parte vieja o en la parte nueva de la ciudad. Respondió rápidamente que en la segunda, toda vez que en la vieja estaba todo roto… Mi hija era una viajera ilustrada après la lettre.
 
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