galego-português imprimir cerrar
Artículos
 
 
 
último apunte de diario Sobre el 15-M y el juego político-electoral-representativo
   
 
08/09/2013 | Carlos Taibo | 15-M, movimiento - Libertarios |
carlos.taibo@uam.es
 
Parece que, a efectos de perfilar una alternativa común, algunas asambleas populares del 15-M han iniciado procesos de convergencia con unas u otras instancias. Nada tengo que oponer --lo dejaré claro desde ya-- a eventuales procesos de convergencia, que con toda evidencia nos faltan. Otra cosa distinta es la que nace de la posibilidad de que tales procesos conduzcan a la configuración de opciones de cariz partidario-electoral. Me parece que esto último se encuentra manifiestamente lejos de la perspectiva con la que surgió el 15-M y con la que muchas gentes se han mantenido --nos hemos mantenido-- en el movimiento.

Y es que, a mi entender, el 15-M surgió con la orgullosa vocación de defender la perspectiva de la autogestión y de la asamblea, desde la base y con plena independencia con respecto a cualquier instancia externa. No acierto a ver cómo ese proyecto primigenio se puede mantener incólume si el 15-M como tal acepta, en un grado u otro, las reglas del juego de la delegación, de la representación y, al cabo, de la propia democracia liberal. Ojo que no estoy discutiendo el derecho de cada cual a sumarse a las opciones que estime convenientes: ¡faltaría más! Estoy subrayando que comprometer al 15-M en una operación que rompe su independencia y por fuerza lo divide internamente es una opción delicadísima, por no decir que suicida. Me da, por añadidura, que, de cobrar cuerpo ese horizonte, el resultado está llamado a ser estéril: muchos de quienes de buena fe se sienten inclinados a apoyar convergencias de cariz general --repito son plenamente respetables-- bien pueden experimentar una amarga decepción cuando aprecien que, de convertirse aquéllas en proyectos partidario-electorales, abocan en la repetición de lo que hemos conocido mil veces. Nada obliga a concluir que el 15-M, inmerso en el juego político tradicional, será diferente, por lo demás, de lo que hemos conocido en los últimos treinta años. Aunque el comentario que sigue poco hace al caso, agregaré que no acierto a ver cómo el sistema político que padecemos --incluso luego de una eventual reforma-- va a resolver ninguno de los ingentes problemas que tenemos por delante.

Así las cosas, no me gustaría tener que escribir dentro de un tiempo que el 15-M murió de resultas de la acción combinada de quienes decidieron despreciarlo altivamente por entender que no estaba a la altura de sus excelsas expectativas y de quienes, desde el interior, y a menudo sin mala intención, se inclinaron por alimentar divisiones que dieron al traste con un movimiento de orgullosa vocación autogestionaria y asamblearia. Mantengamos, entonces, al 15-M lejos del juego político-parlamentario-electoral.
 
subir