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último apunte de diario Entrevista sobre la Rusia contemporánea
   
 
21/11/2012 | Santi Pueyo | Unión Europea - |
Rusia hoy (noviembre de 2012)
 
Desde la década de los 90 ha escrito acerca del cambio social, el liderazgo y el conflicto en Rusia. ¿Podría decirnos cuál fue el origen de este interés?

En realidad mi interés se remonta a la década anterior, la última de la historia de la Unión Soviética, y remite al objetivo de estudiar lo que ocurrió de la mano de la crisis terminal de un sistema que intentó plantar cara al capitalismo occidental. Lo hizo, a mi entender, y por desgracia, con muchos de los mecanismos que estaban en el origen de este último.

¿Qué nos podría decir acerca de la evolución actual de la República de Chechenia después de dos guerras?

Soy de los que dudan de que la segunda guerra de Chechenia haya terminado realmente. Las cosas como fueren, el conflicto no está resuelto y no se aprecian perspectivas de cambios halagüeños. Sigo pensando que la única manera de encarar de forma serena un conflicto como el de Chechenia es la que pasa por un reconocimiento franco del derecho de autodeterminación. Pero eso está muy lejos y no forma parte de la agenda ni de las autoridades rusas ni del gobierno checheno prorruso. Claro es que la vinculación de una parte de la resistencia local con el islam rigorista tampoco ayuda.


¿Considera que Putin sigue manteniendo esa política de seguidismo a EEUU en política exterior que muestra en su libro "Rusia en la era de Putin" o cree que ha habido cambios sustanciales desde que escribió el libro?

El libro está publicado en 2006, cuando ese diagnóstico parecía inevitable. La agresividad de las políticas desplegadas por Bush hijo en los dos últimos años de su segundo mandato presidencial -2007-2008- colocó a Rusia en la obligación, casi ineludible, de romper amarras con lo que hasta entonces había sido un franco apoyo a Estados Unidos, o una subterránea connivencia con éstos. El escenario presente es, en cualquier caso, ambiguo. No sabemos, en particular, qué elementos de la política de Obama en relación con Rusia, aparentemente moderada, se deben a restricciones coyunturales derivadas de la crisis financiera y cuáles, por el contrario, obedecen a un proyecto respetable y de largo plazo.


Después del desastre ecológico que supuso la época soviética, ¿cree que ha habido cambios en la política actual de medioambiente de Rusia?

En Rusia no hay políticas medioambientales que merezcan tal nombre. Hay, antes bien, una dramática idolatría de las presuntas virtudes del crecimiento económico, sin analizar las numerosas secuelas negativas de este último. Aun así, es verdad que el deterioro experimentado por el país en los últimos quince años del siglo XX aminoró la intensidad de muchas agresiones medioambientales que, por completo desbocadas, fueron un legado dramático de la etapa soviética.


Hasta ahora Rusia ha ratificado el Protocolo de Kioto, ¿piensa que lo acabarán rechazando en la próxima cumbre?

No veo a Rusia, ni a China, ni a Estados Unidos en la posición de países que asumen en serio el reto de las tragedias que acarrea el cambio climático. Me temo que la primacía de sus intereses, y en singular los de poderosas corporaciones privadas, dictará infelizmente sus políticas al respecto.


¿Qué podría decirnos del escenario de las repúblicas del espacio postsoviético? ¿Qué papel tienen estas repúblicas en el escenario político internacional?

Creo que no han forjado ningún papel propio. Siguen encajonadas entre la pervivencia de muchas de las formas autoritarias del pasado y la codicia del capitalismo occidental. Para hacer las cosas aún más difíciles, ahí están las lógicas imperiales de Rusia y de Estados Unidos. Si tengo que mencionar un dato que retrata una parte significada del escenario, recordaré que quienes depositaron sus esperanzas en el presunto ímpetu liberador de la llamadas revoluciones de colores a estas alturas nada tienen que celebrar.


¿Qué opina de los movimientos sociales en Rusia? ¿Cree que influyen en la agenda política del gobierno y en la sociedad en su conjunto?

Siguen siendo débiles. Su eco a duras penas se escucha más allá de Moscú y San Petersburgo, y en realidad en muchos casos son conocidos antes por la represión que padecen que por su propia actividad. Es verdad, aun así, que el deterioro de muchas relaciones en Rusia, y en singular una crisis social que pervive, reclama respuestas radicales e imaginativas como las que a menudo surgen de esos movimientos.


El caso Pussy Riot ha generado todo un terremoto mediático nacional e internacional, ¿qué podría decirnos al respecto?

He seguido poco el caso Pussy Riot. Estoy seguro de que revela muchas de las miserias y componendas del aparato de poder en Rusia. Pero más me hubiera gustado que tuviésemos la oportunidad de asistir al lanzamiento de movimientos de base que planteen, por ejemplo, el horizonte de la contestación del capitalismo y de la autogestión. Sea porque esos movimientos son débiles o sea porque no interesan a los medios occidentales, lo cierto es que tenemos que quedarnos con las acciones, legítimas y defendibles, pero de alcance limitado, de las Pussy Riot.


¿Qué papel tiene la Iglesia en la Rusia actual, piensa que ha recuperado parte del poder perdido después de la revolución del 17?

La Iglesia siempre ha tenido buenas relaciones con los poderosos en Rusia. No nos engañemos: incluso en la etapa soviética. Nunca ha dejado de sorprenderme que en un escenario de crisis social agudísima como el del último cuarto de siglo no haya acabado de revelarse con fuerza una Iglesia de base genuinamente popular, comprometida con los desheredados. Pero en ésas estamos.


¿Se podría considerar a Rusia un Estado del Bienestar o un Estado Neoliberal?

El concepto de Estado del bienestar me parece que es más bien contradictorio. Y probablemente un neoliberal dirá lo mismo del de Estado neoliberal. Pero, puestos a elegir, para describir el escenario ruso de hoy me parece más adecuado el segundo: estamos ante un Estado claramente volcado al servicio de los intereses de los oligarcas, y, de resultas, con muy precario compromiso con los de abajo.


Últimamente se está proponiendo la creación de un agencia de calificación propia para los Brics ¿qué podría decirnos al respecto? ¿Qué futuro augura a los países emergentes y cuál será el papel de Rusia en este grupo?

Desconfío tanto de las agencias de calificación que, aunque me parezca razonable crear otras nuevas, debo alimentar el recelo ante la posibilidad de que se trate de una nueva operación ocultatoria, ahora al servicio de los BRIC. Con respecto a éstos, tengo la impresión de que su prosperidad de hoy y su adhesión a capitalismos y mercados oculta problemas graves que acabarán por manifestarse. En el caso preciso de Rusia, que es con mucho la menos dinámica de las economías de los BRIC, intuyo que su inclusión en este grupo se debe ante todo a su enorme potencial geoestratégico y geoeconómico. En cualquier caso, ni siquiera en los momentos de postración podrá ser Rusia una mera potencia regional.
 
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