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último apunte de diario Sobre el cierre de 'Público'
   
 
25/02/2012 | Carlos Taibo | Medios de comunicación - |
www.carlostaibo.com (25 de febrero de 2012)
 
Leo que el diario ‘Público’ ha cerrado. Lo siento por sus trabajadores de abajo, olvidados por casi todos esos manifiestos de solidaridad que, en las últimas semanas, sólo han prestado atención a las figuras de relumbrón que escribían en el periódico.
Formé parte del consejo editorial de ‘Público’ desde el momento de su creación, en el otoño de 2010, hasta finales de marzo de 2011. Dimití en esta última fecha por una razón fácil de explicar: el consejo en cuestión nunca se reunió. Lo de menos a estas alturas es que nadie me preguntase por las razones de mi dimisión, y ello por mucho que eso, por sí solo, dé cuenta de la condición de quienes dirigían el periódico (nos sirve también para recordar, de paso, que en este país en el que vivimos quien dimite es inmediatamente percibido como alguien desleal).
Lo realmente importante es que en la dirección de ‘Público’ nadie mostró, en momento alguno, interés en escuchar una opinión disidente. No quiero ser ingenuo, como lo han sido muchos: estaba claro qué era ‘Público’ y a qué intereses principales servía. Pero aun con ello resultaba difícil soportar --yo no lo conseguí-- una línea editorial que, antes por estupidez recalcitrante que por imposiciones externas, y pese a innegables virtudes, no entendía que había otros sindicatos al margen de CCOO y UGT --y eso que, por razones obvias, entre los lectores del diario había una mayoría harta de lo que suponen esas dos fuerzas sindicales--, se lanzó sin cautelas a la piscina del más franco apoyo a la candidatura de Madrid para organizar los juegos olímpicos, hizo suya una percepción de la economía que a duras penas se despegaba del macabro discurso oficial o --frente al criterio y la intuición de los periodistas de abajo-- tardó varios días en percatarse de lo que significaba el 15-M, para luego poner manos a la obra de retratar ese movimiento como si no fuese otra cosa que una fiesta juvenil que reclamaba la reforma de la ley electoral.
No me ha costado mucho trabajo entender, en cualquier caso, que en ‘Público’, que hizo todo lo que estaba de su mano para dotarse de las mejoras firmas del panorama de nuestra izquierda progresista, algunos sobrábamos. Lo suyo es reconocer humildemente que, por talento y por conocimientos, no estábamos a la altura de lo que se nos pedía.
 
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