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último apunte de diario Sobre el movimiento 15-M
   
 
15/06/2011 | L.R. | - |
www.larepublica.es (15 de junio de 2011)
 
Carlos Taibo es profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha escrito el libro "Nada será como antes" sobre el movimiento 15M, editado por "Los libros de la catarata". Carlos Taibo (C.T.) intervino con un discurso muy aplaudido en la manifestación del 15 de mayo en Madrid.

L.R.- Parece claro que la campaña electoral en el pasado mes de mayo parecía centrada en ciertos asuntos y finalmente el movimiento 15M monopolizó la atención de la opinión pública y de los medios. ¿Cómo valoras los resultados electorales tras el 22M? ¿los efectos de este movimiento se limitan a la campaña o llegan más allá, a pesar de la clara victoria electoral del PP?

C.T.- Los resultados de las elecciones fueron genéricamente los esperados. No creo que en este terreno el movimiento 15-M acarrease ningún cambio mayor. No se olvide que en sus filas se hacían valer, con respecto a las elecciones, posiciones muy distintas. Si había quienes preconizaban la abstención activa, no faltaban los que se pronunciaban por el voto en blanco o nulo, y tampoco quienes se contentaban con reclamar que no se votase ni a PSOE ni a PP. Más allá de lo anterior, aunque el 15-M surgió en el ecuador de una campaña electoral, me parece evidente que su horizonte de intervención va mucho más allá de las elecciones y sus tramas.

L.R.- Según las encuestas un 73,3 por ciento de la ciudadanía española aprueba las manifestaciones del movimiento 15M y un 72 por ciento está de acuerdo en una u otra medida con sus ideas. ¿No hubo confianza del electorado en formaciones políticas alternativas, o el bipartidismo neo-canovista sigue lastrando el voto en España?

C.T.- Combinar ese extendido apoyo popular al 15-M con la lógica de las elecciones no es tarea sencilla. Me limitaré a señalar que no hay motivo alguno para concluir que muchos de los votantes efectivos de fuerzas políticas criticadas desde el movimiento estaban en contra de éste. Lo realmente importante es, a mi entender, el hecho de que un movimiento que en buena medida bebe del trabajo de los movimientos sociales críticos ha suscitado, por primera vez entre nosotros, una viva simpatía en segmentos importantes de la población. Es inevitable relacionar esto con un hartazgo general ante la realidad política, económica, social y ecológica que padecemos.

L.R. - Julio Anguita ha afirmado recientemente que "El 15-M puede ser el hervor que le falta a la izquierda". ¿Hay un anquilosamiento en la izquierda alternativa?

C.T- Hay, claro, un anquilosamiento en la izquierda política que trabaja ante todo en las instituciones. Aunque no era el blanco principal de las críticas que se vertían en acampadas y manifestaciones, sería ingenuo olvidar que esas críticas a menudo también afectaban a la izquierda política. Y eso que, a mi entender, en el caso de los militantes de base de ésta su reacción ha sido casi siempre rápida y generosa. Las cosas como fueren, la propuesta principal que nace del movimiento tiene un cariz asambleario y autogestionario que reclama formas de acción y de organización distintas de las de la izquierda institucionalizada. Y en ese sentido bien puede ser el hervor que le faltaba a esa izquierda.

L.R.- ¿Cómo ves el funcionamiento asambleario en el movimiento del 15M? ¿Es el consenso una panacea o una rémora en la toma de decisiones?

C.T.- La asamblea es un activo principal del movimiento. Y creo que en la mayoría de los casos, veamos los hechos como los veamos, el funcionamiento de las asambleas ha sido modélico. Ello no quiere decir que no puedan discutirse fórmulas como las que en tantos lugares han conducido a defender la adopción de decisiones por unanimidad en detrimento del voto. Creo que con frecuencia el despliegue de esas fórmulas ha abocado en consensos de mínimos –la lucha contra la corrupción, la reforma del sistema electoral— que, inoperantes y nada atractivos, ocultaban que el movimiento en términos generales es mucho más radical y contestatario de lo que los medios de comunicación ‘progresistas’ quieren señalar.

L.R.- Parece que la represión, tanto por parte del gobierno central del PSOE como del gobierno catalán de CiU, a pesar de la desproporción de episodios concretos que han puesto de manifiesto una vez más el maltrato y la impunidad policial existente en España, no es tan sistemática como en situaciones anteriores, como sucedió por ejemplo cuando las manifestaciones por la vivienda digna a partir del año 2006. ¿A qué crees que se debe este cambio de estrategia?

C.T.- Todo está cambiando rápidamente. Y uno de los indicadores de que esto es así lo aporta el hecho de que, mientras en el pasado la violencia del sistema ha sido generalmente desmovilizadora, hoy parece tener el efecto contrario: ha provocado simpatías adicionales por el movimiento y un cierre de filas en torno a éste. Si quiero establecer un paralelismo, diré que algo similar está ocurriendo con sugerencias como la de que tenemos que salir cuanto antes del capitalismo. Formulada diez años atrás esa propuesta producía a menudo sonrisa: hoy, por el contrario, suscita una comprensión inmediata y espontánea entre muchas gentes.

L.R.- ¿Qué opinas sobre el tratamiento "informativo" sobre el movimieto 15M en los grandes medios? ¿y en los medios alternativos?

C.T.- El tratamiento, como era de esperar, es lamentable. Los medios sólo están interesados en ponerle caras a un movimiento que afortunadamente se resiste a ello. Por añadidura, y en lo que se refiere a los ‘progresistas’, su línea de reflexión señala, sin más, que el movimiento está formado por jóvenes educados y pulidos que reclaman derechos más que razonables. Los movimientos sociales críticos y su discurso de contestación son sistemáticamente ignorados, y ello cuando no quedan ubicados bajo la descalificatoria –en realidad no lo es— etiqueta de ‘antisistema’. Afortunadamente los medios alternativos ofrecen una imagen bien distinta.

L.R.- Da la impresión de que el movimiento 15M es la respuesta ciudadana que se venía gestando en España tras el empeoramiento progresivo del panorama económico, laboral, social, político de los últimos años, con el colofón de las medidas antisociales que el gobierno de Zapatero ha ido tomando en los últimos meses, y que parece que además aún no han llegado a su fin.

C.T.- El movimiento es eso pero es algo más: a mi entender cada vez resulta más evidente que su vocación es trascender lo que de coyuntural pueda haber en el panorama que han legado Aznar y Rodríguez Zapatero, para proponer un proyecto de contestación del capitalismo que coloque en un primer plano la lucha antipatriarcal, el rechazo del productivismo y la solidaridad internacionalista. Si tengo que decirlo en otros términos, desde mi punto de vista el futuro del 15-M depende de la capacidad de los movimientos sociales críticos para atraer a un proyecto de esa naturaleza a muchos de los jóvenes indignados que están presentes en acampadas y asambleas. En cualquier caso, creo que tenemos movimiento para rato, entre otras razones porque nuestros gobernantes no parecen dispuestos a modificar un ápice el guión de sus políticas.

L.R.- ¿Crees que dicho movimiento ciudadano es un modelo exportable a otros países? ¿Crees que es un proceso de toma de conciencia y de pasar a la acción por parte de un sector de la población española que nadie puede parar? ¿crees que esto puede suponer el principio del fin de una Transición que se hizo de espaldas a la población?

C.T.- Creo que las circunstancias son parecidas en otros muchos lugares y que, en esas condiciones, es más que probable que estemos asistiendo a una etapa de movilización general, en todo el planeta, ante la ignominia del capitalismo. Y parece innegable que en la trama del 15-M está el designio de superar, en efecto, muchos de los atrancos de una transición miserable. Las cosas como fueren, y sean cuales sean los problemas que arrastramos, estamos claramente mejor de lo que estábamos un mes atrás.

 
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