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último apunte de diario Carlos Taibo sobre
   
 
07/03/2011 | Pedro Maceiras | - |
http://www.carlostaibo.com (7 de marzo de 2011)
 
Carlos Taibo publica estos d�as un libro de urgencia. Se titula Estado de alarma. Socialismo de casino, izquierda an�mica, sindicalismo claudicante (Catarata, Madrid, 2011). Como es f�cil intuir, se interesa por algunos de los debates m�s vivos que se han registrado a lo largo del �ltimo a�o.

�Qu� has pretendido hacer en este libro?
Los �ltimos meses han sido muy ricos en acontecimientos, casi todos ellos desgraciados, entre nosotros. Estoy pensando en el lamentable plan de ajuste aprobado por el Gobierno espa�ol en mayo, en la huelga general que cobr� cuerpo a finales de septiembre o, m�s recientemente, en la aceptaci�n del pensionazo por los sindicatos mayoritarios. De resultas, y como es sabido, se han recortado obscenamente derechos sociales y laborales para salvar la cara a quienes, de forma inmoral, han colocado el sistema financiero al borde de la quiebra.
Creo que ten�a sentido hacer un alto y examinar la trastienda de todo ese proceso con un prop�sito expreso: promover una consideraci�n cr�tica sobre lo que ha ocurrido, con unos u otros perfiles, en el seno de la izquierda pol�tica y de los sindicatos mayoritarios, en la forma ante todo de lo que ha sido, en el mejor de los casos, una escueta defensa de los Estados del bienestar. A mi entender hay que abrir los ojos de mucha gente para hacer evidentes las carencias de un proyecto como �se.

En varios tramos del libro te refieres a la existencia de dos diagn�sticos diferentes de la crisis que habr�an cobrado cuerpo en los sectores de nuestra sociedad que todav�a hoy resisten.
As� es. El primero de esos diagn�sticos es el que acabo de mencionar.
Su demanda escueta es reconstruir los Estados del bienestar y, con ellos, la regulaci�n que medio se desvaneci� al calor de las medidas neoliberales. �ste es un proyecto fundamentalmente institucional, plasmado en un sindicalismo de pacto y en leyes que deber�an aprobarse en las instancias correspondientes.
El segundo diagn�stico, que es el m�o, muy consciente de los retos que se derivan de la crisis ecol�gica, reclama ir m�s all� de una mera defensa de los Estados del bienestar. Reivindica tambi�n la apertura, desde la base, de espacios de autonom�a y autogesti�n, y recela de las presuntas virtudes del crecimiento y del consumo. Se materializa, en fin, en una acci�n en la base que, a falta de nada mejor, debe correr a cargo de los movimientos sociales cr�ticos y del sindicalismo alternativo.

�Por qu� piensas que levanta ampollas esta distinci�n que acabas de hacer?
Cada cual es muy libre de pensar lo que quiera. Creo firmemente, sin embargo, que muchos militantes de la izquierda pol�tica prefieren cerrar los ojos ante lo que est� ocurriendo en �sta. La izquierda pol�tica, obsesionada con las elecciones, parece firmemente decidida a atraer a viejos votantes del Partido Socialista descontentos con la deriva de �ste. El resultado es un proyecto aberrantemente socialdem�crata, cortoplacista y orgullosamente ignorante de los imponderables que nacen de la crisis ecol�gica. Y a este respecto debo subrayar que ning�n acuerdo de m�nimos puede asentarse sobre bases tan mezquinas.
Me atrevo a agregar que ese proyecto que ahora critico parece tocado del ala toda vez que su puntal fundamental --el apoyo que deb�an otorgarle los sindicatos mayoritarios-- se ha desvanecido. Cada vez es m�s urgente, por lo dem�s, desmarcarse de estos �ltimos, pilares fundamentales del sistema que padecemos, y ello pese al discurso que emite la derecha ultramontana.

Tu afirmaci�n de que no es lo mismo ser antineoliberal que anticapitalista esquiva el hecho de que hay muchos antineoliberales que tambi�n son anticapitalistas.
Es verdad: no lo niego. Pero me interesa subrayar que hay otros que son escuetamente antineoliberales y que su opci�n al respecto en modo alguno es casual. Muchos socialdem�cratas son antineoliberales pero no son, en modo alguno, anticapitalistas. De la misma forma que hay fuerzas pol�ticas que declaran rechazar el capitalismo mientras promueven programas escuetamente socialdem�cratas.

En el libro incluyes doce preguntas relativas al proyecto del decrecimiento. �Tan importante te parece �ste?
No me importa tanto la propuesta del decrecimiento, que me parece saludablemente provocadora y fundamentada, como la necesidad urgente de prestar una atenci�n constante y decidida a la crisis ecol�gica. Es una idea que ronda permanentemente por este libro, y que se materializa en una tesis fuerte: la de que, no sin paradoja, la crisis ecol�gica es la que impulsa hoy las cr�ticas m�s radicales del capitalismo, y la que obliga a considerar seriamente la conveniencia de salir de este �ltimo. No es casual que en esta obra haya decidido incluir varios textos de combate relativos a la discusi�n energ�tica o al AVE.

En Estado de alarma hay un bloque de trabajos que revindican lo libertario. �Por qu�?
Lo primero que debo se�alar es que, a mi entender, para aceptar el argumento mayor del libro no es preciso en modo alguno ser libertario. Aun as�, y siempre desde mi punto de vista, el n�cleo principal en el que se asienta el segundo de los diagn�sticos que antes mencion� es indiscutiblemente el libertario. Estoy pensando en personas que creen en la democracia directa y en la autogesti�n, que emplazan en primer palno la creaci�n de espacios aut�nomos, que rechazan las formas de propiedad del capitalismo y que recelan de liberados y profesionales de la pol�tica. El adjetivo libertario me parece m�s gr�fico, a la hora de describir todo esto, que el m�s ideol�gico de anarquista.

Me ha parecido observar que a medida que los textos que incluyes en este libro son m�s cercanos en el tiempo, menor es tu presencia en los medios de comunicaci�n del sistema.
Pues infelizmente, o felizmente, es as�. Los peri�dicos para los que escrib�a, que sin duda tienen profesionales m�s capaces que yo, parecieron llegar tiempo atr�s a la conclusi�n de que mis colaboraciones nada agregaban. Y el efecto principal es que apenas escribo en otro lugar que el que ofrecen un pu�ado de p�ginas web mal que bien vinculadas con la izquierda social y el sindicalismo alternativo. Ya llegar�n tiempos mejores. O no.
 
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